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Mirar no es suficiente

 

La campaña “Mirar no es suficiente” parte del análisis que en diversos informes se ha hecho sobre la siniestralidad en conductores de motocicletas.

La conclusión más relevante es que en aproximadamente dos terceras partes de los accidentes de moto con otros vehículos, el motorista no tiene ninguna culpa, es solamente víctima de un conductor, generalmente de coche, que causa el accidente por:
- no mirar con suficiente atención,
- no indicar correctamente las maniobras que va a realizar, o
- no respetar la presencia de paso del motorista.

Sabemos, además, que otro porcentaje importante de accidentes de moto que normalmente se achacan a factores genéricos y no comprobables como “salida de la vía” o “velocidad inadecuada”, ocultan las verdaderas causas, las auténticas trampas con que nos encontramos los moteros a diario:
- arena, aceite, grava en las vías públicas,
- quitamiedos que actúan como guillotinas,
- señalización vertical errónea,
- tapas de alcantarilla y señalización horizontal deslizante,
- baches y zanjas sin señalizar…

Somos conscientes de que nosotros, los conductores de motos, tenemos fama de locos, peligrosos y temerarios. Y entre nosotros, algunos pueden serlo, pero son, sin duda, una minoría. Los estudios serios demuestran que sufrimos muchos más accidentes de los que causamos. Además, por la propia vulnerabilidad de nuestros vehículos, cualquier pequeño golpe o roce, que a un coche sólo le supondría un pequeño arreglo de chapa y pintura, a nosotros nos puede causar la muerte o lesiones muy graves.

Según un estudio realizado en 2003 por el Consejo Europeo de Seguridad Vial por cada kilómetro que recorre un usuario vulnerable en una carretera de la Unión Europea, el riesgo de perder la vida en comparación con el de una persona que viaje en automóvil es 8 veces mayor en el caso de un ciclista, 9 veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el de un motorista. Sin embargo, tomando en consideración los distintos tipos de accidentes en los que están implicada una moto, sólo en un tercio de los casos el motorista es parcial o totalmente culpable; dos de cada tres veces, es solamente la víctima.

Ante esta situación, algunos estudios (e incluso los propios datos manejados por la DGT) recomiendan que los conductores de automóviles también sean formados acerca de las características de las motocicletas y sobre cómo comportarse frente a ellas en diversas situaciones de tráfico. No obstante, la única campaña que se ha hecho en nuestro país en bastantes años, relacionada con el mundo de la moto, se ha centrado en el uso del casco. Una campaña muy necesaria, pero no suficiente.

Los moteros no comprendemos cómo, a la vista de los datos presentados en el propio informe de la DGT, (“Perfil de los motoristas – Informe de resultados”), no se han iniciado acciones de ningún tipo para hacer partícipe a la población de los datos y conclusiones y transmitir la necesidad de proteger a los usuarios de la moto. La DGT debería iniciar campañas similares a la denominada “Think”, del Departamento de Transportes del Reino Unido, destinadas a concienciar a los conductores de otros vehículos de la vulnerabilidad de los motoristas, de la necesidad de “mirar y ver”, de prestar más atención en los cruces, de mirar con cuidado por los retrovisores antes del cambio de carril, etc.

Éste es el objetivo de la campaña “Mirar no es suficiente”: pedir a los poderes públicos y a los medios de comunicación su colaboración para que los otros usuarios de las vías públicas se conciencien de nuestra vulnerabilidad y de que todos debemos compartir las calles y carreteras con las mismas obligaciones, pero también con los mismos derechos.

Por nuestra seguridad: Mirar no es suficiente.

En recuerdo de todos los moteros caídos: ráfagas al cielo.

V’sss